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Historia de la Calera del Palmar: el origen de uno de los sitios más antiguos de Entre Ríos

Cuando los visitantes recorren el Parque Nacional El Palmar suelen quedar maravillados por los extensos palmares de yatay, la fauna silvestre y los paisajes sobre el río Uruguay. Sin embargo, pocos saben que en el corazón del parque se encuentra uno de los sitios históricos más importantes y antiguos de Entre Ríos: la Calera del Palmar.

Sus ruinas guardan más de tres siglos de historia y permiten descubrir cómo comenzó la ocupación productiva de esta región mucho antes de la creación del parque nacional.

Los primeros habitantes de la región

Mucho antes de la llegada de los europeos, estas tierras estaban habitadas por pueblos originarios que aprovechaban los recursos naturales de la zona. Hallazgos arqueológicos indican la presencia de grupos humanos en la región desde hace cientos de años, vinculados posteriormente a culturas como los yaros y los charrúas.

La abundancia de agua, fauna y vegetación convertía a las costas del río Uruguay en un lugar estratégico para el asentamiento humano.

El origen de la Calera: una industria del siglo XVII

Hacia mediados del siglo XVII, los jesuitas que administraban las Misiones de Yapeyú descubrieron importantes depósitos de caliza en la zona conocida como Vuelta de San José. A partir de entonces comenzaron a explotar estos recursos para producir cal, un material fundamental para la construcción de edificios, iglesias y fortificaciones de la época.

La producción era realizada principalmente por indígenas de las misiones bajo administración jesuítica. La ubicación resultaba ideal porque permitía transportar la cal por el río Uruguay hacia distintos destinos del Virreinato.

La expulsión de los jesuitas y la llegada de Barquín

En 1767 la Corona Española ordenó la expulsión de los jesuitas de todos sus territorios. Poco tiempo después, la actividad de la calera quedó interrumpida y las tierras pasaron a manos de la administración colonial.

Años más tarde, el establecimiento fue adquirido por Manuel Antonio Barquín, quien reactivó la producción. Desde entonces comenzó a conocerse como «Calera de Barquín», nombre que aparece en numerosos documentos históricos de la región.

Durante este período, la cal producida en el lugar era enviada por vía fluvial hacia Buenos Aires y Montevideo, convirtiéndose en una actividad económica de gran importancia para la época.

Un puerto estratégico sobre el río Uruguay

La ubicación de la Calera no fue casual. Además de contar con materia prima abundante, poseía acceso directo al río Uruguay, una de las principales vías de comunicación de la región durante los siglos coloniales.

Con el tiempo, el lugar funcionó como puerto, centro productivo y punto estratégico para distintas actividades comerciales y militares. Incluso fue ocupado por diversos ejércitos durante períodos de conflictos regionales e independencia.

Las ruinas que hoy pueden visitarse

Actualmente, quienes visitan la Calera del Palmar pueden recorrer los restos de antiguas construcciones que sobrevivieron al paso del tiempo.

Entre ellas se encuentran:

  • Los antiguos hornos de producción de cal.
  • Depósitos y almacenes.
  • Sectores de viviendas.
  • Restos de una capilla.
  • Estructuras vinculadas al embarque de mercaderías sobre el río Uruguay.

Estas construcciones representan uno de los conjuntos históricos coloniales mejor conservados de la provincia y constituyen una valiosa fuente para investigadores, arqueólogos e historiadores.

La creación del Parque Nacional El Palmar

Durante gran parte del siglo XX la zona continuó siendo utilizada para distintas actividades productivas. Sin embargo, el avance de la explotación económica amenazaba tanto los palmares como los vestigios históricos.

Por esta razón, en 1966 se creó el Parque Nacional El Palmar, con el objetivo de proteger tanto el patrimonio natural como el cultural de la región. Gracias a esta decisión, las ruinas de la Calera quedaron preservadas y hoy forman parte de uno de los principales atractivos históricos del parque.

Un viaje al pasado entre palmeras centenarias

Recorrer la Calera del Palmar es mucho más que visitar unas ruinas antiguas. Es caminar por un sitio donde convivieron pueblos originarios, misioneros jesuitas, trabajadores, comerciantes y viajeros durante más de trescientos años.

Entre las palmeras yatay y las barrancas que miran al río Uruguay, la historia permanece viva, recordándonos que el actual Parque Nacional El Palmar no solo protege uno de los paisajes más emblemáticos de Argentina, sino también una parte fundamental de la memoria histórica de Entre Ríos.

Para quienes se alojan en Mirador del Palmar, la visita a la Calera constituye una experiencia imperdible que combina naturaleza, cultura e historia en un único recorrido.

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